
Encuesta alarmante para Milei: casi 65% desaprueba su gestión y crece el pesimismo económico
El Gobierno de Javier Milei enfrenta un escenario político delicado y tal vez en las cifras esté la respuesta a la necesidad de volver a rotar en la TV. Una encuesta nacional realizada por Alaska y Trespuntozero durante los últimos días de julio revela que la desaprobación de la gestión alcanzó el 64,8%, frente a apenas un 32,2% que la califica de manera positiva. El dato no aparece aislado: se combina con un marcado pesimismo sobre la economía, una baja confianza en la capacidad oficial para revertir la situación y un retroceso electoral frente a Sergio Massa en un hipotético nuevo balotaje.
El relevamiento fue realizado entre el 24 y el 29 de julio de 2026, con 1.290 casos en todo el país, un nivel de confianza del 95% y un margen de error de ±2,7 puntos porcentuales. La consulta se efectuó de manera online entre personas mayores de 16 años con acceso a internet.

El principal problema de Milei: la desaprobación ya duplica el apoyo
El primer dato que enciende las alarmas en la Casa Rosada es la amplitud del rechazo. La imagen de gestión negativa supera por más de 32 puntos a la positiva y tiene un componente especialmente duro: el 53,6% califica al Gobierno como “muy malo”, mientras que solo el 19,4% lo considera “muy bueno”.
El deterioro no es uniforme. Los niveles más altos de desaprobación aparecen entre las personas de 30 a 49 años, donde llega al 75,1%, y en el AMBA, donde alcanza el 69,5%. En cambio, el segmento de 16 a 29 años es el menos crítico, aunque incluso allí la evaluación negativa llega al 51,7%.
Políticamente, esto muestra que Milei conserva una mayor capacidad de conexión con los jóvenes, pero pierde fuerza entre los adultos en edad laboral plena, un sector directamente atravesado por salarios, alquileres, consumo, deudas y crianza familiar.
La economía vuelve a dominar el clima social
Aunque la corrupción aparece como el principal problema del país, con el 31%, los temas económicos concentran en conjunto el núcleo de las preocupaciones: la pobreza llega al 26,8%, la desocupación al 15,8% y la inflación al 10,6%.
El dato más significativo es que la inflación dejó de ser el único indicador económico dominante. La preocupación se desplazó hacia problemas más estructurales y cotidianos: la falta de ingresos, la pérdida de empleo y el empobrecimiento. Es decir, aunque el Gobierno reivindique la desaceleración de los precios, una parte importante de la sociedad no percibe que esa mejora estadística se traduzca en bienestar.
La pobreza preocupa especialmente a las mujeres y a las personas de entre 30 y 49 años, mientras que la desocupación y la inflación tienen mayor peso entre los jóvenes.

Solo tres de cada diez creen que el Gobierno puede revertir la economía
La encuesta refleja una pérdida de confianza en la capacidad de reacción del oficialismo. Apenas el 28,9% cree que el Gobierno podrá revertir la situación económica, mientras que el 62,9% considera que no lo conseguirá.
Ese descreimiento es todavía mayor entre las personas de 30 a 49 años, donde llega al 67,9%, y en el AMBA, donde alcanza el 67,8%. Entre los jóvenes, en cambio, el Gobierno mantiene un poco más de crédito: el 38,9% confía en una recuperación.
El problema político para Milei no es solamente que la economía sea evaluada negativamente, sino que se debilita la expectativa de que el oficialismo pueda corregirla. Cuando una sociedad deja de creer en la capacidad futura de un gobierno, el desgaste suele avanzar más rápido que cuando la crisis se interpreta como transitoria.
La mitad dice que sus expectativas empeoraron
El 50,2% de los encuestados aseguró que sus expectativas económicas empeoraron durante el último mes, mientras que solo el 20,6% afirmó que mejoraron. Otro 25,1% respondió que no cambiaron.
El pesimismo es mayor entre las mujeres, los adultos de entre 30 y 49 años, quienes tienen estudios universitarios y los residentes del AMBA. En esa región, el 56,1% sostuvo que sus expectativas se deterioraron.
Este punto es central para interpretar el momento político. Los gobiernos suelen sostener apoyo durante períodos de ajuste cuando existe una expectativa extendida de mejora. La encuesta indica que esa esperanza comienza a debilitarse y que una parte creciente de la sociedad siente que la recuperación prometida se aleja.
La mayoría cree que lo peor todavía no llegó
Entre quienes consideran que existe una crisis económica, el 83,6% cree que lo peor está por venir y apenas el 16,3% opina que la etapa más difícil ya pasó.
La percepción es especialmente negativa entre las personas de 30 a 49 años, donde llega al 90%, y entre los residentes del AMBA, con el 90,1%. Incluso entre los jóvenes, el 65% espera un empeoramiento.
Este indicador choca directamente con el discurso oficial, que presenta a la Argentina como una economía en recuperación y sostiene que los principales sacrificios ya fueron realizados. La encuesta muestra que ese mensaje todavía no logra imponerse en la experiencia cotidiana de la mayoría.
El “contrato electoral” también empieza a erosionarse
Otro dato relevante es la percepción sobre las promesas de campaña. El 48,1% considera que Milei no está cumpliendo lo prometido, el 26,1% cree que lo hace parcialmente y solo el 22,3% afirma que cumple plenamente.
La lectura es particularmente negativa entre los votantes de 30 a 49 años y entre quienes tienen educación secundaria, segmentos donde la idea de incumplimiento supera el 53%.
Este resultado relativiza uno de los principales argumentos del Presidente, quien sostiene que su fortaleza radica en haber hecho exactamente lo que anunció durante la campaña. Aunque parte del electorado reconoce avances parciales, la mayoría no interpreta que el contrato electoral esté siendo cumplido en su totalidad.
Milei conserva un activo: sigue primero en confianza individual
Pese al deterioro de la gestión, Milei todavía aparece como el dirigente que genera mayor confianza, con un 26,4%, seguido por Cristina Fernández de Kirchner con 18,7% y Axel Kicillof con 17,8%. Sin embargo, un 23,2% responde que no confía en ninguno.
Este dato revela una aparente contradicción: el Gobierno es ampliamente desaprobado, pero el Presidente mantiene el primer lugar individual frente a una oposición fragmentada.
La explicación política es que el rechazo a Milei no se traduce automáticamente en una alternativa clara. Cristina Kirchner y Kicillof dividen parte del electorado opositor, mientras que casi uno de cada cuatro encuestados no encuentra un dirigente confiable.
Milei conserva además una fortaleza importante entre los jóvenes, donde alcanza el 33,1% de confianza, y en el interior del país, con 28,1%. Su punto más débil vuelve a ser el AMBA, donde baja al 22,2%.
El núcleo mileísta se achica, pero no desaparece
Cuando se consulta por identidades políticas, solo el 13,9% se define como mileísta, mientras que el 22% se identifica como peronista y el 10,4% como kirchnerista. El grupo más grande, con 34,4%, afirma no identificarse con ninguna de las opciones.
La comparación con septiembre de 2025 muestra que el núcleo mileísta bajó levemente, de 14,2% a 13,9%, mientras que la identidad peronista creció del 17% al 22%. El kirchnerismo cayó de 13,1% a 10,4% y el grupo sin identidad política se mantuvo prácticamente estable.
Esto sugiere que el desgaste oficialista no está produciendo una transferencia lineal hacia el kirchnerismo. El peronismo aparece fortalecido como identidad más amplia, pero una gran franja social sigue políticamente disponible y sin representación definida.
Massa ganaría hoy una repetición del balotaje
En un escenario contrafactual que reproduce la segunda vuelta de 2023, Sergio Massa obtendría el 40,5% y Javier Milei el 34,9%, mientras que el voto en blanco alcanzaría un alto 19,8%. Al proyectar blancos e indecisos, Massa se impondría por 53,7% contra 46,3%.
El resultado expone una pérdida de apoyo respecto de la elección que llevó a Milei a la Presidencia, pero también muestra que Massa no logra absorber por completo el descontento. Casi uno de cada cinco electores preferiría votar en blanco, una cifra que expresa rechazo tanto al oficialismo como a la principal alternativa del pasado.
Milei mantiene su mejor desempeño entre los jóvenes, donde alcanza el 46,8%, y en el interior del país, con 36,9%. Massa domina con claridad en el AMBA, con 55,5%, y entre las personas de 30 a 49 años, donde llega al 46,7%.
La paradoja central de la encuesta
El estudio dibuja una escena política atravesada por una gran paradoja. Milei tiene una gestión desaprobada por casi dos tercios de la población, enfrenta un fuerte pesimismo económico y perdería una repetición del balotaje. Sin embargo, sigue siendo el dirigente que más confianza genera y conserva un núcleo duro que, aunque minoritario, permanece relativamente estable.
Para el Gobierno, el riesgo principal es que la insatisfacción económica termine unificando a sectores hoy dispersos. Para la oposición, el desafío es exactamente el contrario: convertir el rechazo a Milei en una alternativa política creíble, algo que todavía no aparece resuelto.
La encuesta no muestra necesariamente un final irreversible para el oficialismo, pero sí un cambio de clima. Milei ya no parece contar con el crédito social que acompañó los primeros meses del ajuste. La paciencia se reduce, las expectativas empeoran y la discusión deja de girar únicamente sobre los costos del pasado para concentrarse cada vez más en los resultados del presente.

