
Alerta climática: crece el temor por un episodio histórico de El Niño
El fenómeno climático de El Niño comenzó a mostrar señales de fortalecimiento en el Cono Sur y especialistas internacionales advierten que podría evolucionar hacia uno de los episodios más intensos desde que existen registros modernos. En ese contexto, los centros meteorológicos siguen de cerca el comportamiento del Índice de Oscilación Sur (SOI), una de las herramientas clave para monitorear la evolución del sistema climático del Pacífico tropical.
El SOI es un indicador atmosférico que complementa las mediciones de la temperatura superficial del mar. Mientras los océanos permiten observar el calentamiento o enfriamiento de las aguas, este índice muestra si la atmósfera está respondiendo de manera consistente a esos cambios, un aspecto fundamental para determinar el desarrollo de eventos como El Niño o La Niña.
Según explicó Michelle L’Heureux, científica climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), el SOI es una de las herramientas más importantes para evaluar la interacción entre el océano y la atmósfera. “Para que podamos hablar de un episodio de El Niño plenamente desarrollado, necesitamos ver una interacción consistente entre el océano y la atmósfera”, señaló.
Qué es el Índice de Oscilación Sur
El Índice de Oscilación Sur mide las diferencias de presión atmosférica entre Tahití, en la Polinesia Francesa, y Darwin, en el norte de Australia. Estas variaciones permiten identificar cambios en la circulación atmosférica del Pacífico tropical, estrechamente vinculados con los fenómenos El Niño y La Niña.
Los especialistas consideran que el SOI funciona como una especie de “termómetro atmosférico”. Cuando los valores se mantienen persistentemente negativos, indican que la atmósfera está adoptando una configuración compatible con El Niño. En cambio, valores positivos suelen asociarse con condiciones favorables para La Niña.
En términos generales, registros sostenidos por debajo de -7 son interpretados como una señal robusta de El Niño. Cuanto más negativos son los valores y más tiempo permanecen en ese rango, mayores son las probabilidades de que el fenómeno continúe fortaleciéndose.
Una señal que preocupa a los especialistas
Andrew Watkins, meteorólogo australiano y uno de los principales expertos mundiales en el monitoreo del fenómeno ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), explicó que los valores persistentemente negativos del SOI constituyen una de las evidencias más claras de que la atmósfera está respondiendo al calentamiento del Pacífico ecuatorial.
Para los científicos, la evolución de este indicador suele anticipar cambios que luego se reflejan en los patrones globales de precipitaciones y temperaturas.
Los efectos de El Niño ya comenzaron a observarse en distintas regiones del planeta mediante alteraciones en las lluvias y en las temperaturas oceánicas. En Sudamérica, el fenómeno suele estar asociado con precipitaciones superiores a lo normal en sectores de Argentina, Uruguay y el sur de Brasil, aunque sus impactos pueden variar según la intensidad y la ubicación geográfica.
Más lluvias y eventos extremos
La preocupación de la comunidad científica radica en que un episodio intenso de El Niño podría potenciar eventos meteorológicos extremos en diversas regiones del mundo.
El fenómeno modifica la circulación atmosférica global y puede provocar inundaciones, sequías, olas de calor o alteraciones en los recursos hídricos. En el caso de Argentina, históricamente se relaciona con una mayor frecuencia de lluvias por encima de los valores normales en buena parte del centro y noreste del país.
Además, los especialistas advierten que este nuevo episodio se desarrolla en un contexto de temperaturas globales récord impulsadas por el cambio climático, lo que podría amplificar algunos de sus efectos.
Un indicador clave para los próximos meses
La evolución del Índice de Oscilación Sur seguirá siendo uno de los parámetros más observados durante el invierno y la primavera del hemisferio sur.
Si los valores negativos continúan profundizándose y se mantienen durante un período prolongado, aumentarán las probabilidades de que este evento se consolide como uno de los episodios de El Niño más significativos de las últimas décadas.
Por ahora, los expertos coinciden en que aún es prematuro determinar su magnitud final, pero las señales observadas en el océano y la atmósfera mantienen en alerta a los organismos meteorológicos de todo el mundo, que siguen de cerca un fenómeno con potencial impacto sobre millones de personas.