
Pax Silica: piden explicaciones a Milei por el acuerdo con Trump sobre el reactor RA-10
Argentina adhirió el 26 de junio al acuerdo internacional Pax Silica, impulsado por Estados Unidos, pero un mes después el Gobierno de Javier Milei no dio a conocer ningún detalle sobre los compromisos asumidos. El embajador Alejandro Oxenford posó para las fotos del anuncio, pero desde entonces no hubo explicaciones oficiales.

“Si el siglo XX se basó en el petróleo y el acero, el siglo XXI se basa en la computación y los minerales que la alimentan”, sostuvo Jacob Helberg, subsecretario de Asuntos Económicos de Estados Unidos, al presentar la iniciativa.
El objetivo de Pax Silica, impulsada por Donald Trump, es contener el avance tecnológico de China mediante el control de la cadena de suministro de minerales críticos.
La adhesión argentina se enmarca en el alineamiento del Gobierno con Washington, en línea con otras medidas como el RIGI, el Súper RIGI, la reforma de la Ley de Glaciares, el Plan Nuclear Argentino y la eliminación de límites a la compra de tierras por extranjeros.
Qué es el RA-10 y por qué preocupa
La clave del interés estadounidense podría estar en el RA-10, un reactor que la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) comenzó a desarrollar en 2010.
El reactor podría producir hasta 80 toneladas anuales de silicio dopado por transmutación neutrónica (NTD), suficiente para abastecer entre el 35% y el 40% de la demanda mundial de este insumo.

El NTD es un semiconductor clave para inteligencia artificial, celulares, autos eléctricos, centros de datos y paneles solares.
“Se pueden generar decenas de millones de dólares anuales solo con ese producto. Si sumás los radioisótopos y otros servicios, hablamos de un reactor con un potencial de 120 a 200 millones de dólares por año“, explicó Tomás Avallone, especialista en reactores nucleares.
Las preguntas que llegaron al Congreso
El 21 de julio, el diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro presentó un pedido de informes para que el Gobierno explique los términos del acuerdo.
Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, unos 35 países adhirieron a Pax Silica, sin que se conozcan los compromisos de cada uno.
Entre los puntos que Ferraro reclamó que se aclaren:
- Si el “Joint Statement on AI Opportunity Partnership” tiene carácter vinculante y si constituye un tratado bajo el artículo 75 de la Constitución.
- Si el acuerdo se relaciona con el pacto de minerales críticos firmado con Estados Unidos en 2026.
- Si Estados Unidos comprometió financiamiento, transferencia tecnológica o beneficios comerciales.
- Si participaron empresas privadas en las negociaciones y cuáles fueron.
- Si las provincias, titulares de los recursos del subsuelo, fueron consultadas.
- Qué organismos nacionales intervinieron y si el Ejecutivo remitirá el acuerdo al Congreso.
“No hay información. Es indispensable analizar este acuerdo en el contexto de todas las otras iniciativas del Gobierno”, sostuvo Ferraro.
Juan Marino, diputado de Unión por la Patria, adelantó que su bloque prepara presentaciones similares. “Es muy grave que se haya incorporado a la Argentina sin dar explicaciones ante el Congreso“, afirmó. Para Marino, el acuerdo confirma “una orientación general de subordinación a Trump“.
El futuro del reactor nuclear argentino
El RA-10 comenzó a construirse en 2016 y sobrevivió, con avances y demoras, a distintas gestiones. En los últimos meses trascendió una posible privatización.
A principios de julio, Clarín publicó que la CNEA anunció la entrega de la operación del reactor a un privado. Antes, Página/12 había señalado que el RA-10 estaba entre los activos más codiciados por el sector privado.

La CNEA negó que exista esa iniciativa y aseguró que nunca hubo un anuncio institucional en ese sentido. Aun así, fuentes del sector sostienen que avanzó un protocolo administrativo para que privados nacionales e internacionales accedan a información clave del reactor.
Según explicó Avallone, el valor del RA-10 no está en producir silicio sino en irradiar lingotes de silicio ultrapuro, un servicio que muy pocos reactores del mundo ofrecen. Recordó que el principal productor mundial de silicio NTD es Australia, gracias al reactor OPAL, diseñado y exportado por Argentina en 2007.
“El problema es quién controla la tecnología, quién captura la renta y quién toma las decisiones estratégicas. Una cosa es exportar tecnología desarrollada por el Estado bajo una estrategia nacional; otra muy distinta es transferir esa capacidad a intereses privados o extranjeros“, concluyó el especialista.

