
Fin de las moratorias previsionales: proyectan que la cantidad de nuevos jubilados caerá a la mitad para fines de 2026
El fin de las moratorias previsionales comenzó a reconfigurar profundamente el panorama de la seguridad social en la Argentina. La imposibilidad de acceder a planes de pago para completar los años de aportes faltantes, sumada a la marcada precarización del empleo, provocará que las altas de nuevos jubilados se reduzcan prácticamente a la mitad para fines de 2026 en comparación con los registros obtenidos dos años atrás. Esta contracción no responde a una disminución en el grupo de trabajadores que cumplen con los requisitos de la ley, sino al cierre definitivo de las vías de cobertura para la enorme cantidad de personas que alcanzan la edad de retiro sin haber acumulado las tres décadas de aportes en el sistema formal.

La proyección de la caída en los nuevos beneficios
Un análisis detallado elaborado por el Instituto de Desarrollo Social Argentino sobre la base de datos de la Subsecretaría de Seguridad Social expone con claridad este escenario decreciente. Durante el año 2024, el sistema registró unas 105 mil jubilaciones contributivas tradicionales con historial de aportes completo, acompañadas por unas 320 mil altas tramitadas mediante moratorias o a través de la Pensión Universal para el Adulto Mayor. Para el año 2025, las jubilaciones estrictamente contributivas mostraron un leve incremento alcanzando las 113 mil personas, mientras que los beneficios gestionados por moratoria y Pensión Universal cayeron a 248 mil.

Las estimaciones para el cierre de 2026 prevén un piso estable de 110 mil jubilaciones tradicionales con aportes, pero proyectan un desplome en los esquemas alternativos, los cuales sumarán apenas 123 mil altas entre moratorias remanentes y pensiones universales. De este modo, mientras la cantidad de trabajadores que logran acreditar 30 años de aportes formales se mantiene constante en torno a las 110 mil personas por año, la clausura de los programas de moratoria termina cerrando el acceso a la jubilación a más de la mitad del universo que históricamente dependía de este mecanismo para ingresar al sistema.
La Pensión Universal como único recurso y el impacto en las mujeres

Ante el cierre de las moratorias, la Pensión Universal para el Adulto Mayor se transforma en la única alternativa de ingreso para quienes no cumplen con el historial contributivo exigido. Sin embargo, este esquema de carácter asistencial impone condicionamientos mucho más severos en comparación con el régimen ordinario. En primer lugar, establece una edad mínima unificada de 65 años sin distinción de sexo, lo que genera un impacto desproporcionado sobre las mujeres, quienes bajo el sistema convencional tienen la posibilidad de jubilarse a los 60 años. En segundo lugar, el haber mensual que otorga esta prestación equivale únicamente al 80% del valor de una jubilación mínima básica, desplazando a la mayor parte de los futuros adultos mayores fuera del régimen contributivo y relegándolos a ingresos de menor cuantía.
La informalidad del mercado de trabajo como problema de fondo
El trasfondo estructural de este colapso en las coberturas previsionales radica en la fragilidad del mercado laboral argentino. Las estadísticas oficiales relevadas entre fines de 2023 y los primeros meses de 2026 dan cuenta de una pérdida neta cercana a los 255 mil puestos de trabajo asalariados registrados en el sector privado dentro de los grandes centros urbanos. La gran mayoría de la mano de obra desplazada del circuito formal derivó hacia la informalidad y el cuentapropismo no registrado, rubros que experimentaron un incremento de 450 mil personas en el mismo período. Esta falta de aportes en el presente consolida un escenario en el cual el sistema previsional registrará cada vez menos altas de jubilaciones formales y con haberes proporcionalmente más bajos en los años por venir.

