
“El olor a combustible de avión me quedó en la piel”: la impactante experiencia de Alejandra Ciappa como rescatista argentina del 11S
El horror del 11S quedó marcado para siempre en la memoria de quienes estuvieron en Ground Zero, pero también en sus cuerpos y sentidos. Alejandra Ciappa, médica argentina y rescatista, recordó cómo vivió el colapso de las Torres Gemelas y cómo el olor a combustible de avión permaneció impregnado en su piel durante mucho tiempo, hoy en diálogo con Alfredo Scoccimarro en Mesa Chica.
La experiencia comenzó incluso antes de llegar a las ruinas. Mientras hablaba por teléfono con su madre, se produjo el derrumbe de la segunda torre. “Mamá logró comunicarse y, mientras me hablaba, se cayó la segunda torre. Me dijo: ‘No hay torres en Nueva York’”, relató Ciappa, quien aseguró que primero sintió incredulidad hasta salir a la calle y comprobar que las dos torres habían desaparecido.
Al llegar a la zona de la catástrofe, la escena cambió por completo. La médica describió el contraste entre las calles de Manhattan y una nube de humo que cubría todo: “Pasabas de una cuadra con el sol radiante de Manhattan a entrar en una nube de humo que era una zona de catástrofe y horror”. Según recordó, el aire olía a combustible quemado y el polvo contenía asbesto y pequeñas astillas de hierro.
La magnitud de la tragedia también golpeó a quienes habían llegado con la intención de ayudar. Ciappa recordó haber visto a un bombero sentado en la vereda, llorando desconsoladamente, y señaló que 353 bomberos que ingresaron murieron. “Llegás con la fantasía en la cabeza de que vas a salvar a un sobreviviente. Pero después el ego se aniquila por completo: te sentís un inútil que no hizo nada y que nada de lo que hiciste fue suficiente”, expresó.
Uno de los momentos más difíciles, según relató, fue comprender que había personas atrapadas debajo de los escombros a las que no podrían rescatar. La estructura, explicó, era completamente impredecible y estaba formada por enormes vigas de hierro. “El momento más difícil fue saber que había vidas atrapadas debajo de los escombros y que no iban a salir; sabíamos que era imposible rescatarlas”, sostuvo.
Después de tres días entre las ruinas, llegó un momento de quiebre. Ciappa contó que fue al baño, se miró al espejo y no se reconoció. Cuando alguien le preguntó si estaba bien, respondió que no. Esa persona le puso una mano en el hombro y le dijo: “Creo que es hora de que vayas a casa”. Para la médica, fue como recibir el permiso que necesitaba para detenerse.
A partir de aquella experiencia, Ciappa reflexionó sobre la condición humana y sobre las dos caras que pudo observar durante la tragedia. “Ahí aprendí sobre los dos extremos de la moneda: la maldad extrema que convive entre nosotros y la bondad extrema de quienes lo entregan todo por ayudar”, afirmó. Y resumió una de las enseñanzas que, según contó, le dejó el 11S: “Lo imposible es posible, que el tiempo es finito y que hoy estamos acá, pero mañana no sabemos”.
Escuchá la nota completa: https://youtu.be/KNF21E5Mgqs?si=_7y2x3jJTMq4Ofaw

