
“Si la tecnología no se desarrolla en un entorno seguro, el riesgo de extinción es real”, Belén Ortega
El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial plantea riesgos que, sin un entorno seguro y regulado, podrían alcanzar un extremo para la humanidad. En ese sentido, Belén Ortega, especialista en inteligencia artificial, advirtió que existe un “riesgo de extinción” si la tecnología continúa avanzando sin las condiciones necesarias de seguridad, hoy en diálogo con Alfredo Scoccimarro en Mesa Chica.
El avance tecnológico, según explicó Ortega, no estuvo acompañado por un desarrollo educativo al mismo ritmo. “El desarrollo tecnológico avanzó a una velocidad enorme que no fue acompañada por la educación”, sostuvo, y señaló que el límite está en determinar hasta qué punto se le delegan a la máquina el criterio, las habilidades y las capacidades humanas.
En relación con el mundo laboral, Ortega consideró que se aproxima una transformación de gran magnitud y sostuvo que la inteligencia artificial no será necesariamente la responsable de reemplazar a las personas. “No nos va a reemplazar la inteligencia artificial; lo que nos va a reemplazar es la falta de desarrollo de nuestras habilidades blandas y de la comunicación”, afirmó.
En ese escenario, destacó a la comunicación como una capacidad central frente al avance de la IA. Ortega planteó la necesidad de desarrollar una “Comunicación Artificial”, entendida como la capacidad de comunicarse y liderar no solo a las personas, sino también a las herramientas de inteligencia artificial.
La especialista también advirtió sobre los riesgos vinculados con el desarrollo acelerado de estas tecnologías. Según comentó, si ese proceso continúa sin un entorno seguro y regulado, existe un riesgo extremo para la humanidad. Además, mencionó el peligro de la automejora recursiva, donde un agente de IA podría crear otro más inteligente que él y que su creador humano.
Ortega remarcó que los riesgos exceden a la ciberseguridad y mencionó intentos de desarrollar prototipos de armas biológicas mediante modelos de IA. Frente a este escenario, reclamó un consenso mundial que esté por encima de los gobiernos y permita regular la tecnología con el objetivo de priorizar el bienestar humano por sobre los intereses políticos o económicos.

