
Rolando Graña: El modelo de Milei, la recesión y la paradoja de las encuestas
La paradoja es evidente: el modelo económico de Milei muestra una fuerte recesión, pero el Presidente mejora en las encuestas. Si uno intenta analizar la situación con una lógica de buenos y malos, o como si fuera un partido de fútbol, puede que no llegue a ningún lado. Porque las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
La industria cayó un 5% interanual y otro 5% entre junio y julio. La construcción también cayó 4,5% tanto en la comparación interanual como de un mes para el otro. Y hay que tener en cuenta que estas caídas se producen sobre años que ya habían sido malos. No estamos cayendo desde un pico de actividad.
La inflación fue del 1,7%, casi el doble de lo que había previsto Milei cuando hablaba de una cifra con cero adelante. Pero el problema que aparece con más fuerza en las encuestas ya no es solamente la inflación: es el trabajo. El 70% considera que la situación del mercado laboral es mala.
Entonces, ¿cómo se explica que la imagen del Gobierno y la de Milei hayan mejorado? Ahí está la discusión. Según Atlas Intel, Milei tiene 35% de imagen positiva y 62% de negativa. Pero hay una parte de la sociedad que todavía conserva la expectativa de que el plan económico funcione.
Cuando se consulta por los próximos seis meses, el 49% cree que estará peor, pero el 37% piensa que estará mejor. Ahí aparece ese núcleo que todavía mantiene la esperanza en que, una vez terminado el ajuste, la economía finalmente crezca. Esa expectativa ayuda a entender por qué el deterioro económico no se traduce automáticamente en una caída de Milei en las encuestas.
Y después tenemos otra pregunta que sigue sin respuesta clara: ¿dónde está el oro del Banco Central? Bausili dijo que está en Suiza, pero la Auditoría General de la Nación aseguró que no sabe dónde está. Mientras tanto, siguen las sospechas y los papeles no aparecen.
Ese oro no es de Bausili ni del Gobierno: es un bien público de todos los argentinos. Y si efectivamente fue enviado a Londres, como sostienen algunos legisladores, hay además un problema político y hasta estético: no podés tener un conflicto con Gran Bretaña y mandar el oro a Londres. ¿Lo habrán mandado? ¿Aparecerán los papeles? Por ahora, sigue el suspenso.
Y hay otro problema que crece: el endeudamiento de las familias. Millones de personas tienen dificultades para pagar sus deudas y los bancos comenzaron a ofrecer refinanciaciones. No lo hacen por solidaridad: lo hacen porque entendieron que el problema también puede volverse contra ellos.
Acá aparece una contradicción que me parece central. Al ciudadano endeudado se le dice que tiene que hacerse cargo de su irresponsabilidad, pero cuando el Estado toma deuda que después paga toda la sociedad, nadie consulta individualmente a los ciudadanos. La diferencia es que una deuda privada se presenta como un problema personal, mientras que la deuda pública termina siendo un problema colectivo.
Por eso creo que no alcanza con decir que la economía mejora porque baja la inflación, ni que Milei fracasa porque cae la actividad. Hay que mirar todo junto: la recesión, el empleo, el endeudamiento, las expectativas y también esa parte de la sociedad que, pese a todo, todavía cree que el plan económico puede funcionar.
Esa es la paradoja que hoy explica buena parte de la Argentina: una economía que se deteriora, una sociedad cada vez más preocupada por el trabajo y, al mismo tiempo, un Gobierno que todavía conserva una parte importante de su apoyo.
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