
Conmición en Quilmes: máscaras de calavera, guantes tácticos y pasamontañas, “tenía 15 años y usaba IA para planear un tiroteo en su colegio”
Un plan macabro que estuvo a punto de convertirse en una tragedia sin precedentes en la zona sur del Gran Buenos Aires. Un adolescente de 15 años preparaba una masacre escolar contra sus propios compañeros de aula en un colegio de Quilmes, asesorado paso a paso por la herramienta de Inteligencia Artificial ChatGPT.
La pesadilla fue neutralizada gracias a una alerta roja que viajó a toda velocidad desde Estados Unidos. La empresa creadora del bot de chat detectó las macabras conversaciones del menor sobre cómo llevar a cabo la matanza, la compra de armas y el uso de indumentaria táctica. Al evaluar un “riesgo inminente”, remitieron el caso al FBI, que de inmediato le derivó la dirección IP a la División Antiterrorismo de la Policía Federal Argentina.
Allanamiento relámpago y camuflaje militar
Apenas ocho días después de recibir el aviso internacional, un grupo comando de la PFA irrumpió en la vivienda del estudiante en Quilmes por orden de la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil N° 1, a cargo de Walter Bruno.
Durante la requisa, los efectivos hallaron una prueba perturbadora: una foto del propio chico probándose las máscaras con las que pensaba ejecutar el ataque. En su habitación se secuestraron los siguientes elementos:
- Indumentaria de ataque: Una balaclava con diseño de calavera, un pasamontaña camuflado militar y un gorro tipo piluso.
- Equipo de protección: Gafas tácticas de color negro y dos pares de guantes de combate.
- Dispositivos móviles: Dos teléfonos celulares que serán peritados para rastrear chats con otros contactos del exterior.
Buscaba equiparse para la matanza
“Nos informaron que un menor de Quilmes le estuvo preguntando a la IA qué se necesita para llevar adelante un atentado contra su colegio y sus compañeros”, confirmó el auxiliar letrado Alejandro de Mena. El funcionario reveló que el chico tenía previsto el tiroteo para el año 2027, pero fantaseaba con adelantar los plazos y ya averiguaba precios para comprar cuchillos tácticos y chalecos.
El estudiante quedó imputado por el delito de intimidación pública en grado de tentativa. Mientras permanece a disposición de la Justicia de Menores, los investigadores analizan el contenido de sus redes y sus teléfonos para determinar si contaba con la complicidad de terceros.

