
Rolando Graña: El relato del sacrificio: el modelo de Milei empieza a crujir
Este es el tipo de argumento que vamos a empezar a escuchar de acá y durante todo el año de la campaña electoral. El mismo vendedor de ilusiones que era el presidente Javier Milei, que decía que la inflación era un fenómeno absolutamente monetario y que, una vez que se cortaba la emisión de dinero y el déficit fiscal, la economía se iba a ir para arriba como pedo de buzo, ahora, dos años y nueve meses después, va mutando hacia lo que algunas veces llamamos la lógica de la zanahoria y el burro.
Es decir: todavía falta un poquito más. No hay que cambiar de caballo a mitad del río. Hay que seguir ajustando más, hay que ir hasta el hueso. ¿Por qué? Porque una parte de la población empieza a impacientarse y entonces aparece, por ejemplo, Patricia Bullrich, que quiere ser candidata del mismo espacio que Javier Milei y que ella misma ha dicho: mientras Milei esté, voy a ser el autito número dos de la escudería, pero si le pasa algo y tiene que entrar a boxes, ahí paso a ser el autito número uno.
Bullrich mantiene este discurso de que un programa de estabilización exige esfuerzo y coraje. Es apelar a la lógica del sacrificio cuando no se ven los resultados. Y los resultados no se ven.
La semana pasada, las dos principales generadoras de empleo en la Argentina, la industria y la construcción, demostraron que están cayendo en picada, con números que muestran una crisis económica mucho mayor que la que admite el Gobierno. La industria cayó un 5% interanual y la construcción, un 4,5%.
También está el dato que va a tener que revelar el Gobierno el próximo 24 de septiembre: el aumento sistemático de la pobreza en los últimos nueve meses. Puede que baje en el próximo trimestre por el aguinaldo, pero la canasta básica volvió a subir mucho más que la inflación: 2,6% contra un 1,7%.
El modelo económico empieza a crujir para la inmensa mayoría de la población que no ve sus frutos. Mientras Patricia Bullrich apela a la lógica de profundizar el ajuste para llegar a un futuro venturoso, van a empezar a escuchar las voces de la gente común: empresarios grandes y chicos, laburantes, gente que no ve los frutos de la economía del “experto en crecimiento económico con y sin dinero”, que no crece ni derrama.
Una cosa es el anuncio y otra, la realidad
Jaime Durán Barba lo explicó desde el punto de vista de la comunicación política. Dijo que Milei estaba en un momento de caída y que el intento de resucitar esto fue una jugada hábil porque generó inmediatamente adhesión. Pero también advirtió que esas adhesiones son intensas y breves: llega un momento en que la gente dice “me estoy quedando sin empleo” y entonces la maniobra del político se deshace fácilmente.
Durán Barba fue el gran comunicador al lado de Mauricio Macri que lo llevó a la presidencia. Un discípulo de él es Santiago Caputo. Por eso dice que comunicacionalmente fue un logro. Pero el problema es de sentido común: una cosa es un anuncio, una cosa es un discurso y otra es la realidad.
Las encuestas conocidas esta semana muestran que el “efecto Malvinas”, el intento de hegemonizar la conversación y dar un giro malvinero en el presidente más probritánico de la democracia, se está diluyendo.
Primero, porque nadie le cree que sea nacionalista cuando tenía la foto de Thatcher en su despacho. Segundo, porque una vez pasado el fervor nacionalista, donde todos acordamos en la soberanía de Malvinas, la gente vuelve a mirar su metro cuadrado, su bolsillo, y ve que ahí no hay buenas noticias.
La construcción, la industria y el empleo
Gustavo Weiss, presidente de la Cámara de la Construcción, habló de la situación del sector. La industria de la construcción, dijo, no está bien. Hubo una caída del orden del 25% en actividad, se perdieron 120.000 puestos de trabajo y no hubo repunte porque la realidad promedio del país no es buena.
Y ahí aparece una encerrona. La construcción cae y, además, se vuelve cada vez más cara. Si tenés un lote, hoy te conviene comprar la casa hecha porque se dispararon los costos a niveles delirantes.
Antes te decían que aumentaba por el dólar. Ahora, por la inflación y la nafta. Pero con el dólar parado, los costos aumentan igual. A fines de 2024, los ladrillos subieron 60% de un día para otro sin tener ningún componente importado. Te lo aumentan según lo que te pueden sacar del bolsillo.
La construcción es la gran generadora de mano de obra para los sectores menos calificados y está en su peor momento.
El consumo que muestra una cámara
Después aparece el teatro. Carlos Rottemberg respondió a un video difundido por Toto Caputo en redes para argumentar que hay consumo mostrando el multitudinario movimiento de la calle Corrientes.
Pero Rottemberg aclara algo elemental: el video está tomado en la entrada y salida entre la primera y segunda función del espectáculo que encabeza la recaudación en Buenos Aires. No es una imagen que permita representar todo el consumo.
Y hay otra pregunta: ¿por qué todas las figuras taquilleras, Francella, Moria Casán, Suar, Nico Vázquez, están haciendo teatro al mismo tiempo?
Porque no se produce cine. Milei desfinanció el INCAA, que se sostenía con el impuesto de las entradas de cine. Al no haber producción nacional, salvo para plataformas como Netflix, Amazon y Flow, toda la gente que trabajaba en cine y televisión migró al teatro.
Aun así, la caída del consumo teatral es menor porque está dirigido a un sector que todavía conserva poder adquisitivo. Rottemberg señala que, comparado con 2023, el teatro se mantiene entre un 12% y un 16% por debajo en cantidad de espectadores.
Entre un 12% y un 16% de caída en el teatro premium es poco en comparación con la destrucción en la construcción, la industria, la metalúrgica, el comercio o el textil.
El péndulo del sector textil
Pablo Lauda explica otro de los problemas. El algodón siempre se pagó mucho más caro en Argentina que en otras partes del mundo. Con la apertura de importaciones, eso mejora porque existe la posibilidad de traer hilados de afuera.
Pero lo que quedó muy caro es la mano de obra. Además, aparece el contrabando de medias, que entra por todos lados sin ningún control.
Antes los empresarios se abusaban, cazando en el zoológico, y podían cobrar un par de medias el triple o cuádruple que en Nueva York. Pero ahora el péndulo se fue al otro extremo: se encarecen la luz, la energía y el transporte, mientras los fabricantes sufren la competencia desleal del contrabando en la calle y los semáforos.
La frontera de Salta y Jujuy con Bolivia es señalada como un punto de ingreso de productos fabricados en China que entran por Iquique, pasan a Bolivia y cruzan a Argentina. Entran textiles, electrónica de baja calidad y termos truchos de acero que, según lo señalado, degradan metales tóxicos con agua caliente.
El fabricante local ahora afronta la posibilidad de tener que cerrar.
Escuchá el editorial completo: https://youtu.be/yUAPMFsHuSE?si=bQ94O7cF3EFlYAv3

