
Juicio por Maradona: la defensa de Luque pidió su absolución “Condenar a un inocente para honrar un ídolo no es Justicia”
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona tuvo una jornada decisiva en los Tribunales de San Isidro con el cierre del alegato de la defensa de Leopoldo Luque. Los abogados Roberto Rallín y Francisco Oneto pidieron la absolución del neurocirujano, cuestionaron la investigación fiscal y advirtieron sobre el riesgo de condenar a un inocente por la trascendencia pública del exfutbolista.

Rallín aseguró ante los jueces que su defendido dijo la verdad durante el proceso y les pidió que no lo condenen, luego de cuestionar la acusación fiscal y romper el acta de externación de la Clínica Olivos. Por su parte, Oneto insistió en que su defendido no era el médico de cabecera del exfutbolista, sino que se desempeñaba como especialista en neurocirugía.
La defensa cuestionó la internación domiciliaria
Al reanudarse la audiencia después de un cuarto intermedio, la defensa de Luque profundizó sus argumentos sobre la internación domiciliaria en la que murió Maradona. Oneto y Rallín sostuvieron que el exfutbolista había elegido la casa donde permanecería durante su recuperación y rechazaron la interpretación que, según plantearon, se instaló sobre las condiciones que debía reunir ese lugar.
En ese marco, Oneto cuestionó la idea de reproducir una estructura hospitalaria en una vivienda particular. “No existe montar un sanatorio en una casa”, afirmó el abogado durante su exposición.
El defensor también insistió en que la participación de Luque debía analizarse dentro de los límites de su especialidad médica y no como si hubiera estado a cargo de toda la atención del exfutbolista.
Oneto aseguró que Luque no era el médico de cabecera
Durante su alegato, Francisco Oneto volvió sobre la función que desempeñaba el neurocirujano en el equipo que atendía a Maradona. “Luque no era el médico de cabecera, él reduce su incumbencia a la neurocirugía y de eso hay prueba de sobra”, sostuvo.
Para respaldar esa postura, mencionó que el último recibo de sueldo de Luque como médico de Maradona correspondía a octubre y afirmó que en noviembre ya no cumplía esa función, sino que se desempeñaba exclusivamente como neurocirujano.
A continuación, enumeró los requisitos para quedar a cargo de una internación domiciliaria y aseguró que su defendido no reunía esas condiciones. Según su planteo, la responsabilidad de esa tarea correspondía a Nancy Forlini, coordinadora médica del dispositivo de atención.
“Claramente quién estaba a cargo de esa función era Nancy Forlini. Eso es un hecho objetivo. Y no puede venir a crearse un cargo en una institución reglamentada por el Ministerio de Salud”, afirmó Oneto.
El abogado agregó que, incluso si Luque hubiera tenido el rol de médico de cabecera, eso no habría cambiado el desenlace. “Aún siendo médico de cabecera no tenía forma de evitar el resultado”, aseguró.
Rallín rompió el acta de externación de la Clínica Olivos
Uno de los momentos más fuertes de la jornada ocurrió cuando Rallín rompió durante su alegato el acta de externación de la Clínica Olivos, un documento que comprometía a Luque y a la psiquiatra Agustina Cosachov, quienes habían firmado como responsables antes del traslado de Maradona a una internación domiciliaria.
El defensor cuestionó la validez del documento y sostuvo que se había utilizado para eludir las obligaciones legales de la empresa encargada de la atención domiciliaria. Antes de destruirlo frente al tribunal, expresó: “Es ilegal esta acta porque lo que se pretendió es eludir las responsabilidades que la ley le otorgaba a la empresa de internación domiciliaria. Y ya que coincido con el fiscal, voy a coincidir plenamente y la voy a romper yo también”.
La intervención se sumó a la estrategia de la defensa para discutir las responsabilidades atribuidas al neurocirujano en la organización y el seguimiento de la internación en la que murió el Diez.
Rallín y Oneto pidieron que Luque no sea condenado
Al cierre de su alegato, Rallín defendió la inocencia de su representado y destacó que el neurocirujano declaró en 12 oportunidades durante el proceso. “Luque se paró frente a ustedes y declaró 12 veces y les contó la verdad”, afirmó.
Por su parte, Oneto solicitó la absolución de Leopoldo Luque y, de manera subsidiaria, pidió que se le aplique la pena mínima por homicidio culposo, sin detención ni inhabilitación.
“No les vamos a pedir que sean Dioses, pero sí que sean justos, que es lo que está en el medio”, sostuvo el abogado al finalizar su exposición.
Además, cuestionó que se pudiera condenar a su defendido por la relevancia pública de Maradona. “Condenar a un inocente para honrar un ídolo no es Justicia, es convertir a un inocente en un chivo expiatorio”, concluyó.
La autonomía de Diego y el rechazo a los médicos
Durante la reanudación de la audiencia a las 13:25, la defensa remarcó que el paciente rechazaba habitualmente la asistencia médica y que echó a sus acompañantes terapéuticos. “Maradona era el hombre que decía que no. No a los tratamientos, a los estudios. Decía que no a los médicos en Dubai y en México”, afirmó Roberto Rallín ante los jueces.
El defensor recordó ante el tribunal que el astro hacía lo que quería e ilustró su carácter recordando el día que le canceló una reunión a Vladimir Putin por haberse despertado tarde.
Los argumentos técnicos sobre la salud cardíaca
A las 13:06, el abogado Francisco Oneto retomó su exposición para derribar la idea de que el corazón del Diez padecía una falla crónica previa en el año 2020. El letrado citó la declaración del perito Iglesias para ratificar que el único problema cardíaco detectado en los antecedentes del exfutbolista correspondía al año 2000.

Respecto a los problemas renales y hepáticos mencionados por los testigos, la defensa enfatizó que se trataba de cuadros asintomáticos que resultaban imposibles de advertir y tratar a tiempo.
Críticas a la Fiscalía y pedido de absolución
Antes del receso de mediodía, los defensores Francisco Oneto y Roberto Rallín habían solicitado la absolución total de Leopoldo Luque rechazando de plano la acusación de la Fiscalía. Los abogados defensores denunciaron severas inconsistencias analíticas en el planteo de los fiscales y criticaron con dureza las conclusiones presentadas por la Junta Médica.
En su intervención sostuvieron que considerar a Maradona como un paciente cardíaco en 2020 fue un prejuicio instalado por los medios de comunicación y no una realidad clínica. Para fundamentar su postura, la defensa comparó la creencia popular del corazón enfermo con el mito de que Adán mordió una manzana cuando el texto bíblico habla de un fruto prohibido.
Paradojas periciales y la figura del “perejil”
La representación técnica de Leopoldo Luque citó el testimonio del testigo Carlos Álvarez para señalar que la antigua miocardiopatía del astro era un cuadro completamente reversible. A su vez, la defensa remarcó que entre los años 2018 y 2020 no existió ninguna alerta médica que permitiera prever un desenlace fatal por una falla en el corazón.
El abogado Francisco Oneto señaló una paradoja en el expediente al cuestionar que la Junta Médica usara parámetros cuestionados a los enfermeros para validar su informe oficial. Por su parte, Roberto Rallín aseguró que el neurocirujano actuaba como especialista y no como médico de cabecera, acusando a la Fiscalía de buscar un “perejil” para culpar rápido. El debate oral que se desarrolla en los Tribunales de San Isidro continuará con la exposición de la defensa técnica correspondiente a la coordinadora médica Nancy Forlini.
Cruce entre la Fiscalía y la defensa de Forlini
Durante un cuarto intermedio, el abogado Nicolás D’Albora, defensor de Nancy Forlini, pidió postergar su alegato para el día siguiente debido a la extensión de las audiencias. El planteo generó un tenso intercambio con el fiscal Patricio Ferrari, que requirió la intervención del juez Alberto Gaig.
El magistrado rechazó el pedido y dispuso que los alegatos continuaran según lo previsto, al señalar que restaban solo dos días de juicio y que las jornadas se extenderían lo necesario.

