
Esta noche Javier Milei anuncia la reforma del Banco Central: qué cambia y cuales son las advertencias
El gobierno de Javier Milei dará a conocer este jueves una de las iniciativas centrales de su agenda económica para el segundo semestre: la reforma integral de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA). El anuncio se realizará a las 20 horas mediante una cadena nacional grabada, paso previo al envío formal del proyecto al Congreso de la Nación. El texto final fue diseñado en un trabajo conjunto entre el Ministerio de Economía, las autoridades del propio BCRA y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado.

La Carta Orgánica funciona como la constitución interna de la autoridad monetaria, ya que define sus atribuciones, su grado de autonomía frente al Poder Ejecutivo y sus prioridades. Según adelantó el vocero presidencial Adrián Ravier, la intención oficial es modificar de raíz las funciones y la gobernanza del organismo para establecer un candado institucional que impida a futuras administraciones utilizar la emisión de pesos como fuente de financiamiento del déficit fiscal.
Mandato único y el fin del financiamiento al Tesoro

Uno de los ejes más problemáticos del proyecto apunta a reemplazar el mandato amplio que actualmente rige sobre el BCRA. Desde la reforma impulsada en 2012 durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, el organismo tiene la obligación de promover la estabilidad monetaria, el empleo y el desarrollo económico con equidad social. Con la nueva normativa, la preservación del valor de la moneda y la estabilidad de precios quedarán como misiones exclusivas, facilitando la evaluación de la gestión de sus directivos.
La propuesta contempla la reformulación o derogación del artículo 21 de la Carta Orgánica, el cual regula los adelantos transitorios utilizados históricamente para cubrir desequilibrios fiscales mediante la maquinita de imprimir billetes. El proyecto prevé, además, endurecer las sanciones para aquellos funcionarios que intenten utilizar al Banco Central para financiar al Estado.
Como medida complementaria para blindar el patrimonio de la entidad, se limitará drásticamente el giro de utilidades contables al Poder Ejecutivo. El Gobierno considera que transferir ganancias generadas meramente por la revalorización en pesos de los activos en moneda extranjera equivale a financiar el gasto público con emisión encubierta. A partir de la reforma, estos giros quedarán prohibidos salvo en circunstancias excepcionales y previstas por ley, como un eventual escenario de deflación.
Autonomía institucional y el filtro del Congreso
El Ejecutivo pretende otorgarle mayor estabilidad a los integrantes del directorio, estableciendo condiciones más estrictas para su nombramiento y remoción. El objetivo es que los mandatos de las autoridades no queden atados a los ciclos políticos ni puedan ser interrumpidos por fricciones coyunturales con la Casa Rosada.
En el Congreso, el debate no se limitará a la prohibición de emitir, sino que abarcará los mecanismos de designación, el nivel de control parlamentario sobre la entidad y las herramientas de emergencia que conservará el Banco Central.
Las alertas del mercado: entre la debilidad y la cautela
Si bien la búsqueda de disciplina fiscal y monetaria encuentra un fuerte respaldo en el sector financiero, el alcance de los cambios despertó distintas señales de alerta entre los analistas económicos. El economista Federico Glustein advirtió que, de avanzar con ciertas limitaciones estrictas, el Banco Central podría quedar “muy débil” institucionalmente, perdiendo herramientas vitales para contener una eventual corrida bancaria, una crisis del sistema de pagos o un colapso financiero.
Horacio Liendo, uno de los arquitectos del plan de Convertibilidad, por otro lado criticó la iniciativa por considerarla “timorata”. Para el exfuncionario, los cambios propuestos resultan insuficientes frente a los problemas estructurales del sistema monetario argentino. Liendo argumenta que prohibir la asistencia al Tesoro es positivo, pero reclama una reforma mucho más audaz que incluya la eliminación total de las restricciones cambiarias y el fin de las intervenciones del Banco Central en la compra y venta de divisas. Bajo su perspectiva, modificar la Carta Orgánica “carece de sentido si se mantiene vigente un esquema con controles de capitales y regulaciones cambiarias administradas por la propia autoridad monetaria”.

