
La banda del “Palo Santo” vuelve: El ritual del Cuti Romero y Licha Martínez para la previa de octavos ante Egipto
La Selección Argentina en la previa del cruce eliminatorio contra Egipto, es necesario retroceder en el tiempo. De este modo, los hábitos religiosos y energéticos que Cristian “Cuti” Romero y Lisandro “Licha” Martínez mostraron en los campos de juego norteamericanos tienen su raíz directa en la intimidad de las concentraciones oficiales del equipo. Por lo tanto, la denominada “Banda del palo santo”. Lo que comenzó como una humorada o un recurso desesperado para combatir estados gripales en el Mundial 2022, terminó transformándose en un pilar invisible de la convivencia grupal.
La viralización de las últimas imágenes en el Mercedes-Benz Stadium encaja perfectamente con la filosofía que los propios futbolistas se encargaron de difundir en el arranque de las eliminatorias pasadas. Asimismo, los referentes de la defensa nacional demostraron que el éxito deportivo camina a la par de sus creencias íntimas y colectivas. Por otra parte, los detalles revelados por los compañeros de delegación exponen cómo el grupo fue expandiendo estos rituales desde la privacidad de un dormitorio hacia los pasillos comunes de los complejos deportivos, buscando repeler cualquier tipo de carga negativa que pudiera contaminar el rendimiento futbolístico o la armonía del plantel conducido por Lionel Scaloni.
De la Universidad de Doha a los pasillos del predio de Ezeiza
La historia de estas particulares costumbres fue destapada originalmente por Rodrigo De Paul tras la consagración mundialista, cuando recordó entre risas las densas cortinas de humo que invadían los corredores del búnker argentino en Qatar. Posteriormente, el propio Lisandro Martínez desglosó el nacimiento de la cábala, explicando que una fuerte fiebre y dolor de garganta sufridos durante los primeros días en Doha lo llevaron a solicitarle al histórico utilero de la Asociación del Fútbol Argentino, Mario Di Stéfano, sahumerios y palo santo para armonizar el ambiente.
A pesar de las burlas iniciales de Cristian Romero, la práctica caló hondo en la rutina del seleccionado y se extendió como un hábito innegociable antes de cada partido trascendental:
“Para mí es un estilo de vida, tratar de encontrar el equilibrio que es muy importante en el fútbol. Pasamos por miles de emociones, vivimos a mil. Fuimos a una universidad donde va mucha gente, y vos no sabés con qué energía se encontraba todo eso. Primero empecé en la habitación, y después lo hicimos en todos lados. Teníamos el hábito de despertarnos, prender el palo santo, el sahumerio, salir al balcón, donde pegaba el sol… Y agradecíamos, visualizábamos, queríamos la copa del mundo todo el tiempo. Más adelante, yo empecé a poner en el pasillo, porque si por ahí pasaban todos, había que cambiar esa energía”.
Con el correr de los meses, la foto de los defensores recostados en el predio de Ezeiza con el mate, la computadora y el humo del palo santo en mano confirmó que la tradición energética había llegado para quedarse como un sello distintivo de los concentrados.
El agua bendita ante Egipto como la evolución de las cábalas sagradas
El paso del tiempo y las nuevas exigencias de la Copa del Mundo en Norteamérica modificaron la logística pero no la fe de los futbolistas. La dupla central optó por incorporar el agua bendita directamente en la línea de cal antes de los pitazos iniciales, buscando repetir la misma protección de la mano de un colaborador del cuerpo técnico.
Finalmente, la Selección Argentina saltará al campo de juego en Atlanta con el respaldo de las estadísticas oficiales registrando una sola derrota en los últimos diecinueve compromisos internacionales pero aferrada de igual manera a su estructura de creencias. Ante las peligrosas transiciones ofensivas del equipo de Egipto y los desajustes defensivos mostrados en la fase previa, la Scaloneta buscará asegurar su pasaje a los cuartos de final apoyada en la solidez táctica de sus nombres propios y en esa mística invisible que el Cuti Romero y Licha Martínez encienden en cada rincón donde les toque defender la camiseta albiceleste.
Las imágenes reflejan la naturalidad con la que los campeones del mundo sumaron este hábito a su rutina de concentración, haciendo todo rapidito para volver a la fila de los titulares:
Cristian “Cuti” Romero y Lisandro “Licha” Martínez se acercan a un integrante del entorno de la selección, quien sostiene una botella de plástico que contenía agua bendita. Cada uno toma un poco del contenido y lo esparce sobre su cara y cuerpo, un intercambio que dura apenas unos segundos, ya que los futbolistas realizan el gesto con naturalidad y luego continúan con la preparación habitual para el encuentro.
El hecho de que el “Cuti” Romero fuera justamente el autor del gol definitivo de cabeza en la prórroga para sellar el tres a dos final ante la selección africana no hizo más que darle mística al asunto y confirmar la efectividad del ritual elegido por los defensores.

