
Caída del ingreso, crédito y mora: radiografía de cómo se duplicaron los endeudados en dos años
Un informe basado en datos del BCRA muestra cómo la caída de los ingresos, el agotamiento del ahorro y la expansión del crédito de fintech derivaron en un fuerte aumento de la morosidad. Los jóvenes y quienes tienen menores ingresos son los más afectados. Mercado Libre aparece como uno de los principales actores del nuevo mapa del crédito.
El endeudamiento de los hogares argentinos atraviesa un fuerte deterioro. Según un informe elaborado por MATE a partir de microdatos de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA), 5,9 millones de personas tienen actualmente deudas que no están pagando, sobre un universo de 20,9 millones de personas con crédito de consumo.
El dato más significativo es la evolución de la mora: pasó del 14% al 28% entre julio de 2024 y junio de 2026, es decir, prácticamente se duplicó en apenas dos años.
Pero el informe plantea una lectura que va más allá de la cantidad de personas endeudadas. La tesis central es que la morosidad no apareció de manera aislada, sino después de una secuencia económica: primero cayó el ingreso, después se utilizó el ahorro y finalmente aumentó el recurso al crédito.
Primero cayó el ingreso y después llegó la deuda
El estudio reconstruye la evolución desde fines de 2023 y encuentra que la pérdida de poder adquisitivo precedió al aumento de la morosidad. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2024, el salario privado registrado perdió 14 puntos en términos reales. Las jubilaciones tuvieron una caída todavía mayor, cercana a los 40 puntos.
La recuperación posterior no permitió recuperar completamente lo perdido. Dos años después, según los datos utilizados por MATE, el salario privado todavía se encontraba nueve puntos por debajo del nivel de noviembre de 2023, mientras que las jubilaciones permanecían 24 puntos por debajo.
El informe interpreta que ese deterioro inicial fue absorbido primero mediante los ahorros de los hogares.
El ahorro se convirtió en el primer salvavidas
Uno de los datos que aparecen como antecedentes del endeudamiento es la caída en la cantidad de personas que tenían plazos fijos.
Según el informe, los individuos con un plazo fijo pasaron de 4,8 millones a 2,6 millones. Es decir, casi la mitad de quienes tenían ese instrumento dejaron de utilizarlo.
La lectura que propone MATE es que una parte de los hogares utilizó sus ahorros para compensar la pérdida de ingresos. Una vez agotado ese colchón, el siguiente recurso fue el crédito.
De los comercios a las aplicaciones
El crecimiento posterior se concentró especialmente en el crédito no bancario.
Los deudores de prestadores no financieros pasaron de 7,5 millones a 11,1 millones entre 2018 y mediados de 2024. Dentro de ese universo, las fintech tuvieron una expansión particularmente fuerte. El número de deudores de empresas fintech pasó de 500.000 a 5,9 millones.
Al mismo tiempo, otras formas tradicionales de financiación —como las casas de electrodomésticos y cadenas comerciales— perdieron participación.
El resultado es un cambio en la puerta de entrada al crédito: cada vez más personas acceden a préstamos directamente desde una aplicación, sin pasar por un banco tradicional.
El crédito para quienes no tienen banco es mucho más caro
Uno de los puntos centrales del informe aparece cuando compara el costo del financiamiento. Según MATE, la tasa real mensual de los préstamos bancarios se ubicó en torno al 4,1%, mientras que en las fintech llegó al 8,9%.
La diferencia es sustancial: el crédito no bancario cuesta más del doble. El informe sostiene que esta diferencia tiene un efecto especialmente fuerte sobre los sectores de menores ingresos, que son justamente quienes tienen más dificultades para acceder al sistema bancario tradicional.
La consecuencia es una paradoja: quienes tienen menor capacidad económica terminan recurriendo al crédito más caro.
Menos dinero disponible y mayor riesgo
Los datos también muestran una relación inversa entre el tamaño de la deuda y el nivel de morosidad. En el sistema bancario público, la mora ronda el 15%, mientras que en los créditos rápidos alcanza el 56%.
Al mismo tiempo, la deuda mediana es considerablemente menor entre quienes utilizan crédito rápido: $489.000 frente a $1.357.000 en el sistema bancario, según los datos de junio de 2026 analizados por MATE.
El fenómeno puede resumirse así: cuanto menor es la capacidad de acceso al sistema financiero tradicional, menor es el monto conseguido y mayor es el costo y el riesgo de caer en mora.
La mora creció mucho más fuera de los bancos
El deterioro tampoco fue homogéneo. En los bancos, la proporción de personas en mora pasó del 7% al 16% en dos años.
En cambio, en el crédito no bancario —que incluye fintech, tarjetas no bancarias y crédito rápido— pasó del 15% al 30%. El dato permite observar dos sistemas de crédito que evolucionaron de manera diferente: uno vinculado al sistema bancario tradicional y otro cada vez más utilizado por personas que quedan fuera de él.
Deber poco, un problema enorme
Uno de los datos más contundentes del informe aparece al analizar el tamaño de las deudas. 2,4 millones de personas están en mora por un monto inferior a un salario mínimo.
Además, entre quienes deben menos de un cuarto del salario mínimo, la tasa de mora llega al 36%, el nivel más alto entre los distintos segmentos. Para MATE, esto cuestiona la idea de que una deuda pequeña implica necesariamente un problema pequeño.
Una deuda de $90.000 puede ser relativamente baja desde el punto de vista del sistema financiero, pero convertirse en una obligación imposible de afrontar para un hogar cuyos ingresos ya no alcanzan para cubrir sus gastos básicos.
Un país dividido por la morosidad
La distribución territorial también muestra diferencias importantes. Cuando se observa el volumen de dinero en mora, las provincias aparecen relativamente próximas entre sí, con porcentajes que van aproximadamente del 14% al 27%.
Pero el panorama cambia cuando se contabilizan personas. La proporción de deudores en mora va desde alrededor del 17% en la Ciudad de Buenos Aires hasta el 38% en San Juan.
La diferencia se explica, en parte, por el tamaño de las deudas: en las provincias con menores ingresos hay muchas personas con deudas relativamente pequeñas, por lo que el problema puede aparecer con mayor claridad cuando se cuentan individuos y no pesos.
Los jóvenes son los más golpeados
Los menores de 30 años aparecen como el grupo con mayor deterioro. Su tasa de mora pasó del 21% al 39% en dos años.
El informe vincula este fenómeno con las nuevas formas de acceso al sistema financiero. Para muchos jóvenes, la primera experiencia crediticia ya no pasa por una tarjeta bancaria o un préstamo tradicional, sino por una billetera virtual o una aplicación.
La combinación de ingresos informales, ausencia de acceso al sistema bancario y crédito rápido genera un escenario de mayor vulnerabilidad.
Dentro de este nuevo mapa financiero, Mercado Libre ocupa un lugar central. Según el análisis de MATE sobre los datos del BCRA, la cantidad de deudores vinculados a Mercado Libre pasó de 3 millones a 6,5 millones en dos años. Al mismo tiempo, su nivel de mora aumentó del 9% al 17%.
La comparación con otros actores también muestra el deterioro del crédito de consumo. Por ejemplo, el informe señala que la mora de Tarjeta Naranja pasó del 5% al 24% en el mismo período.
La deuda se transforma en una bola de nieve
El informe reconstruye además qué ocurre durante los meses anteriores a que una persona entre en mora. Según el análisis, la deuda de quienes terminan cayendo en mora se multiplica por 2,7 durante el año previo.La interpretación es que los hogares van tomando nuevos créditos para afrontar obligaciones anteriores hasta llegar a un punto en el que el mecanismo deja de funcionar.
La deuda, entonces, no explota en un único momento: crece progresivamente hasta que el ingreso ya no alcanza para sostenerla.El estudio identifica este patrón tanto en el crédito bancario como en el otorgado por Mercado Libre.
La conclusión: la mora como síntoma económico
La conclusión de MATE es que los datos no deberían interpretarse únicamente como un problema de comportamiento individual de los deudores.
La secuencia que surge de los datos es otra: caída de los ingresos, utilización del ahorro, aumento del endeudamiento y finalmente mora. En ese sentido, los 5,9 millones de personas que actualmente no están pagando sus deudas aparecen como el resultado final de un proceso económico más amplio.
El dato que resume el fenómeno es contundente: 28 de cada 100 personas con deuda de consumo están en mora, cuando dos años atrás eran 14 de cada 100.
El informe sostiene así que el endeudamiento funcionó como un mecanismo para sostener el consumo cuando los ingresos dejaron de alcanzar, pero que ese mecanismo tiene un límite. Cuando se agotan los ahorros y el crédito disponible se vuelve cada vez más caro, la consecuencia es el aumento de la morosidad.
La pregunta que dejan los datos ya no es solamente cuánto deben los hogares argentinos, sino cuánto tiempo pueden seguir endeudándose para sostener un nivel de consumo que sus ingresos no logran financiar.D
Si querés, también puedo convertir esto en una versión más de portal de noticias, con título SEO, bajada, copete, destacados y una estructura más dinámica, o en una versión más económica/política, con mayor énfasis en los números y menos interpretación.
Para mirar el informe completo, acceder a deudores.mateconomia.com.ar

