
Alarma por el empleo: ya se perdieron 241.000 puestos privados y el trabajo formal cayó durante 12 meses seguidos
El mercado laboral argentino enfrenta una nueva señal de alarma: el empleo privado formal acumula 12 meses consecutivos de caída, con una pérdida de aproximadamente 241.000 puestos de trabajo desde noviembre de 2023.
Los últimos datos disponibles muestran que, mientras algunos sectores de la economía lograron recuperar actividad, el empleo registrado no acompañó esa mejora.
Por el contrario, la cantidad de asalariados privados formales continúa retrocediendo y el mercado laboral muestra una transformación cada vez más marcada: cae el empleo en relación de dependencia y crece el trabajo por cuenta propia, el monotributo y otras formas de generación individual de ingresos.
A esta situación se suma una nueva señal que surge de las búsquedas en Google.
Google anticipa una alarma en el mercado laboral
Ante el retraso con el que suelen publicarse las estadísticas oficiales de empleo, distintos estudios comenzaron a analizar otras señales para intentar observar qué está ocurriendo en tiempo más cercano.
Uno de esos indicadores son las búsquedas realizadas en Google.
La consultora Econviews analizó la evolución de términos vinculados con los procesos de contratación, como “psicotécnico” y “preocupacional”.
Ambas búsquedas mostraron una caída y, según el análisis, pueden funcionar como una aproximación a la cantidad de personas que están ingresando al mercado laboral formal.
La señal coincide con los datos que posteriormente aparecen en las estadísticas empresariales: hay menos incorporaciones y el empleo privado registrado continúa en retroceso.
Desde febrero, de acuerdo con el relevamiento, se profundizó la pérdida de puestos entre los asalariados formales del sector privado.

La UBA detectó menos contrataciones y más desvinculaciones
Los datos del Instituto Interdisciplinario de Economía Política, dependiente de la UBA y el CONICET, muestran una dinámica similar.
El relevamiento analiza las tasas de entrada y salida de trabajadores dentro de las empresas.
La tasa de entrada mide las nuevas incorporaciones, mientras que la de salida registra las desvinculaciones.
En los últimos meses, ambas tasas se redujeron y alcanzaron los niveles más bajos desde mediados de 2024.
Sin embargo, la señal más preocupante es que, en la mayoría de los meses, la cantidad de trabajadores que salió de las empresas fue superior a la cantidad de personas que ingresó.
Además, una proporción creciente de empresas registró únicamente bajas de personal.
Doce meses seguidos de caída del empleo privado
En mayo de 2026 había aproximadamente 6,13 millones de asalariados formales trabajando en empresas privadas.
La cifra fue inferior a la registrada en abril y marcó el duodécimo mes consecutivo de caída.
La secuencia negativa comenzó en junio de 2025 y se convirtió en una de las rachas más prolongadas de deterioro del empleo privado formal de los últimos años.
La comparación interanual también muestra la magnitud del problema.
En mayo de 2026 había aproximadamente 135.000 trabajadores privados registrados menos que un año antes.
Además, el nivel actual de empleo privado formal es similar al registrado una década atrás.

El empleo privado volvió a niveles de 2016
Uno de los datos más contundentes del análisis es la comparación histórica.
La cantidad de trabajadores privados registrados en mayo de 2026 se ubicó en niveles similares a los observados en 2016.
Por eso, distintos informes definen el fenómeno como una “década perdida” para el empleo privado formal.
El deterioro se produce en un contexto en el que la actividad económica general logró recuperar parte del terreno perdido durante los primeros meses del Gobierno de Javier Milei.
La paradoja es clara: la economía creció, pero el empleo privado formal siguió cayendo.
Desde que asumió Milei se perdieron 241.000 empleos privados
Al ampliar la comparación, la caída resulta todavía más significativa.
Desde noviembre de 2023 se perdieron aproximadamente 241.000 empleos asalariados privados registrados, una contracción cercana al 4%.
La pérdida se concentra principalmente en sectores con alta capacidad de generación de empleo.
Si se suman los trabajadores del sector público y las casas particulares, la cantidad de puestos asalariados registrados perdidos supera los 337.000.
Industria y construcción, entre los sectores más golpeados
La destrucción del empleo no fue igual en todos los sectores.
La industria manufacturera perdió aproximadamente 85.600 puestos de trabajo, mientras que la construcción registró una caída cercana a los 62.700 empleos.
Entre ambos sectores concentran una parte importante de la pérdida de puestos privados registrados.
La construcción redujo fuertemente su nivel de empleo formal y quedó cerca de los valores más bajos de la serie de los últimos años.
La industria también mantuvo una dinámica negativa, con pérdidas de empleo durante gran parte de los últimos meses.
La diferencia con sectores como la minería y la energía es significativa.
Estas actividades pueden aumentar la producción y las exportaciones sin generar, en términos proporcionales, la misma cantidad de puestos de trabajo que la industria, la construcción o el comercio.
La economía creció, pero con menos empleo formal
Uno de los aspectos centrales del fenómeno es que la caída del empleo ya no puede explicarse solamente por una recesión.
Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, el nivel general de actividad económica se ubicó por encima del punto de partida.
Sin embargo, durante el mismo período, el empleo privado formal se redujo.
En otras palabras, la economía argentina logró producir más que al comienzo de la actual gestión, pero con menos trabajadores asalariados registrados en el sector privado.
En varias ramas de actividad se registró incluso una combinación llamativa: aumentó la producción mientras cayó el empleo formal.
Crecen las búsquedas sobre despidos
Las señales de Google también aparecen del lado de las desvinculaciones.
Econviews analizó la evolución de las búsquedas vinculadas con la palabra “despidos” y detectó un incremento del interés por ese término.
Aunque parte de los movimientos puede estar relacionada con el debate político y económico, la evolución posterior mantuvo una tendencia que genera preocupación sobre el mercado laboral formal.
El desafío para el Gobierno será revertir una dinámica en la que la creación de nuevos puestos registrados todavía no logra compensar la cantidad de empleos que desaparecen.
Del empleo formal al monotributo y el trabajo por cuenta propia
Mientras el empleo asalariado privado pierde puestos, otros formatos de trabajo muestran una evolución diferente.
Las búsquedas vinculadas con la palabra “facturar” crecieron en Google y fueron utilizadas como una aproximación a la expansión del universo monotributista.
En el primer trimestre de 2026 había alrededor de 2,2 millones de monotributistas, una cifra superior a la registrada un año antes.
La tendencia muestra que el mercado laboral argentino no atraviesa únicamente un proceso de destrucción de empleo.
También está experimentando una transformación.
Cada vez más personas dejan de depender exclusivamente de un empleo asalariado formal y pasan a generar ingresos por cuenta propia.
Uber, Rappi y las apps como refugio laboral
Otra de las señales analizadas está relacionada con las aplicaciones de transporte y reparto.
Durante 2025 crecieron las búsquedas para descargar plataformas utilizadas para trabajar como Uber, Cabify, DiDi, Rappi y PedidosYa.
El aumento coincidió con la expansión del trabajo por cuenta propia.
También creció la cantidad de personas que generan ingresos mediante actividades como la elaboración y venta de alimentos desde sus hogares y el delivery.
Sin embargo, durante 2026 apareció una nueva señal.
Las búsquedas vinculadas con las plataformas de transporte y reparto comenzaron a descender.
Una de las hipótesis es que estos mercados estén alcanzando un punto de saturación, con cada vez más trabajadores compitiendo por una cantidad limitada de viajes y pedidos.
Las dos caras del empleo en la Argentina
El panorama muestra una fuerte diferencia entre los distintos sectores y regiones.
Por un lado, actividades como la energía y la minería registran crecimiento, inversiones y mayores niveles de producción.
Por otro, sectores intensivos en empleo, como la industria y la construcción, continúan mostrando dificultades.
Neuquén aparece como una de las excepciones, impulsada por el crecimiento de Vaca Muerta y la expansión de la actividad energética.
El desafío para la economía argentina será lograr que la recuperación de algunos sectores pueda trasladarse al resto del entramado productivo y, especialmente, generar nuevos puestos de trabajo formal.
La pregunta que deja la caída del empleo
Los datos oficiales llegan con varios meses de demora, pero distintas señales parecen apuntar en la misma dirección.
Las búsquedas de Google muestran menos interés por procesos vinculados con la contratación. Los relevamientos empresariales reflejan menos incorporaciones. El empleo privado formal acumula 12 meses de caída.
Al mismo tiempo, crecen el monotributo, el cuentapropismo y otras formas de generación individual de ingresos.
La discusión que comienza a instalarse en el mercado laboral es si la economía argentina podrá sostener el crecimiento sin recuperar, al mismo tiempo, la capacidad de generar empleo privado formal.
Por ahora, las estadísticas y las señales que aparecen antes de que lleguen los datos oficiales muestran que ese desafío todavía está lejos de resolverse.

