
CNEA: 61 despidos, toma pacífica y Gendarmería en medio de denuncias de vaciamiento
ATE denunció una “brutal represión” tras la llegada de Gendarmería a la sede de Núñez y advirtió que la protesta “se va a incrementar”, mientras el INDEC confirmó 524 puestos perdidos desde 2024.
Más de 61 trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) fueron desvinculados ayer por la mañana, en un hecho que derivó en la toma pacífica del edificio de la sede central, en el barrio porteño de Núñez, y en el envío de refuerzos de Gendarmería.
La comisión interna de CNEA relató que los empleados recibieron la notificación a través del sistema de gestión documental del Estado (GDE): su contrato de plazo fijo “finalizará definitivamente el 30 de junio… y no será renovado ni prorrogado“.
Tras conocerse la noticia, los trabajadores ocuparon el edificio. Las autoridades dispusieron entonces el envío de refuerzos de Gendarmería, fuerza que custodia de forma permanente la institución por su carácter estratégico
El repudio de ATE
Desde ATE rechazaron esa versión y afirmaron que las desvinculaciones “afectan a profesionales, investigadores, técnicos y personal especializado con más de 10 años de antigüedad que sostienen áreas críticas del desarrollo nuclear argentino“.
El gremio calificó además el operativo como una “brutal represión” y adelantó que profundizará sus medidas de acción directa hasta lograr la reincorporación de todos los desvinculados.
Este martes, ya en la segunda jornada del conflicto, el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, ratificó la denuncia de represión y advirtió que “la protesta va a continuar y se va a incrementar con el paso de las horas”.
A esto se suma un dato del INDEC: según su informe de dotación pública difundido este martes, en el último mes la CNEA recortó 28 puestos. Desde enero de 2024, el organismo perdió 524 puestos en total.

Denuncias de vaciamiento
Los trabajadores enmarcan los despidos en un proceso de vaciamiento del área de Asuntos Nucleares, hoy a cargo de Federico Ramos Nápoli, que, denuncian, se profundizó desde el inicio de la gestión libertaria:
- Privatización de IMPSA (Mendoza), primera venta de una empresa con participación estatal de esta gestión, transferida a la firma estadounidense ARC Energy, vinculada a CNEA porque allí se fabrica el recipiente de presión del reactor CAREM.
- Paralización del proyecto CAREM, uno de los desarrollos de reactores nucleares de menor tamaño del organismo.
- Intención de privatizar las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse.
- Paralización de la operación del microscopio electrónico del Centro Atómico Constituyentes, con desvinculaciones que van de personal técnico a áreas de comunicación.
“Estamos funcionando muy por debajo de la dotación óptima”, resumieron los trabajadores.

