
Murió Daniel Melingo: el adiós al excéntrico músico de Los Twist y Los Abuelos de la Nada
La escena musical recibió con profundo pesar la noticia del fallecimiento de Daniel Melingo, quien se encontraba bajo cuidados paliativos y fue encontrado sin vida en el interior de su casa por uno de sus hijos. Una de las figuras más completas, teatrales y originales del último medio siglo que, lejos de retirarse, se encontraba en plena actividad creativa y a punto de lanzar un nuevo disco. Desde su formación académica en el Conservatorio Nacional, construyó una identidad inconfundible basada en la poesía urbana, la experimentación sonora y un rescate único del arrabal porteño.
Con un sonido de la primavera democrática y la contracultura de los años 80 en Buenos Aires. Su frescura para componer y su dominio de múltiples instrumentos lo convirtieron en un ladero imprescindible y músico sesionista para las mentes más brillantes de nuestra música, llegando a tocar con Milton Nascimento. Tras sus exitosos años dedicados al rock y el pop experimental, el músico se volcó de lleno al universo tanguero, donde fue unánimemente celebrado como el gran linyera de la canción rioplatense contemporánea.
De las noches del underground rockero al éxito masivo

La ruta musical de Daniel Melingo se tejió a través de bandas fundamentales que marcaron a fuego distintas generaciones de oyentes
Los Twist: fundada junto a Pipo Cipolatti. Grabó los primeros tres discos. El debut La dicha en movimiento (1983) fue un aire fresco de letras con humor, ironía y baile new wave para un país que salía de la dictadura. Junto a Fabiana Cantilo, Eduardo Cano, Gonzalo Palacios y Polo Corbella, registraron el álbum en un tiempo récord de 29 horas y media en el estudio bajo la producción de Charly García.
Los Abuelos de la Nada: también, grabaron tres álbumes y formó parte de una de las etapas más gloriosas de la banda liderada por Miguel Abuelo. Allí compartió escenarios y complicidad creativa con talentos de la talla de Andrés Calamaro, Cachorro López y Gustavo Bazterrica.
El ala de Charly García: uno de los puntos más consagratorios de su carrera llegó al sumarse formalmente a la banda de Charly, participando en la grabación del emblemático y trascendental disco Piano Bar (1984).
A mediados de los 80 se instaló en España, sumándose a los irreverentes Toreros Muertos junto a Pablo Carbonell y fundando más tarde la agrupación de vanguardia Lions in Love.
El renacer arrabalero y el disco que quedó
Su regreso a la Argentina marcó el inicio de una profunda conversión artística hacia las raíces ciudadanas. Melingo se calzó el traje de cantor de tango desde una perspectiva vanguardista, incorporando el lunfardo, la mística marginal y el pulso del folklore rioplatense. Editó trabajos multidisciplinares muy elogiados como Linyera (2014) con invitados como Skay Beilinson o Jaime Torres y Oasis.
“Vengo de una familia criada en Parque Patricios. De chico mamé todo eso: mis tíos eran poetas, bailarines e integrantes de la Academia Porteña del Lunfardo. Por el lado de mi padre había músicos europeos y mi abuela era cantante de ópera. Todo eso forma parte de mi ADN musical”, cuenta Melingo para INDIEHOY
Daniel Melingo se encontraba ofreciendo entrevistas y ensayando para lanzar el álbum Tangos bajos (Rework), un proyecto que venía compilando desde 2019 y que contaba con colaboraciones de Fito Páez, Pity Álvarez, Andrés Calamaro, Juli Laso, Malandro y Maxi Prietto. Este material iba a ser presentado el próximo 21 de septiembre en el Teatro Coliseo, donde planeaba desplegar en vivo el sonido de una orquesta. Sus colegas y fanáticos ya inundan las redes sociales con mensajes de despedida, destacando su elegancia bohemia y su audacia para romper los moldes de la música tradicional argentina.

