
A bordo de un motorhome: la historia de amor de un argentino y una mexicana que alientan en el Mundial 2026
La pasión por el Mundial 2026, no solo se vive dentro de los estadios, sino también en las rutas norteamericanas donde miles de hinchas arman su propia travesía. En el programa de Nuria, A las 7 AM, se analizó el crecimiento de la rivalidad entre Argentina y México en los últimos años, un cruce que se volvió cada vez más fuerte tanto en lo futbolístico como en lo mediático. Para desmenuzar este fenómeno con humor, la conductora se conectó en vivo con Miami para charlar con Claudio, un argentino nacido en Lomas de Zamora, y Gabi, su esposa oriunda de Guadalajara, México. Montados a bordo de su casa rodante (o motorhome), la pareja se transformó en el reflejo perfecto de cómo el fútbol une culturas, despierta pasiones y también genera discusiones familiares. Actualmente se encuentran desandando el mapa estadounidense rodeados de sobrinos e hijos que se acoplaron a la aventura impulsados por el histórico pase de México a los octavos de final.
La pareja recordó sus inicios, remarcando que se conocieron hace quince años gracias al ámbito futbolístico, ya que Claudio era el entrenador del sobrino de Gabi en California. Por otra parte, entre risas y chicanas, confesaron ante Nuria que la convivencia se pone intensa cuando sus respectivas selecciones se cruzan en las instancias decisivas. Desde el piso, recordaron el Mundial pasado gritó con alma y vida los goles argentinos, lo que le costó “dormir tres días afuera” debido al enojo de su esposa, una muestra de cómo la pica entre ambos países se traslada incluso al living de los hogares.
Frente a los elevadísimos costos de las entradas para ingresar a las canchas, el matrimonio tomó decisiones para priorizar el presupuesto familiar. Claudio reveló que en Miami le llegaron a pedir 2.500 dólares por entrada y, al ser un grupo de cinco personas, prefirió invertir esos 5.000 dólares en un buen restaurante para festejar todos juntos en las inmediaciones del estadio en lugar de quedarse afuera sin nada.
A pesar de los estrictos controles de seguridad que impiden acceder a menos de dos kilómetros a los estadios sin ticket, la pareja asiste a todos los banderazos y eventos callejeros, asegurando entre risas que en Miami levantás un ladrillo y sale un argentino. De cara al cruce de octavos de final contra Inglaterra, Gabi se mostró sumamente orgullosa y sorprendida por el nivel de la selección mexicana, admitiendo que venían dándoles muy pocas alegrías en los últimos años, pero que en este torneo jugaron como nunca en su vida y avanzaron con ganas.
Aunque la pareja planeaba instalarse definitivamente en México, decidieron cumplir el viejo anhelo de recorrer Estados Unidos en una casa rodante. Ahora, con el Mundial como excusa y convertidos en los tíos favoritos de la familia, avanzan a paso firme contagiando el ritmo y el baile a los ciudadanos locales que los miran con asombro, mientras sueñan con ver a sus países cruzarse en una hipotética semifinal.
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